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Ser emprendedor en Uruguay

Para crear empleo y no buscarlo
Cuando tuve mi primer emprendimiento, si me preguntabas a qué me dedicaba, te respondía que trabajaba para tal o cual cliente. No me reconocía empresario o emprendedor y por eso no sabía que participaba de una comunidad con saberes específicos, que contaba con institucionalidad de apoyo y que para tomara decisiones debía conocer y entender un mercado del que participaba.  En esto es importante asumirse emprendedor y relacionarse para la búsqueda de aliados para realizar su idea o consolidar un proyecto.
En la década pasada el emprendedurismo y el desarrollo del sector privado obtuvo un posicionamiento público y político. Se presenta como una red más organizada y visible (http://www.emprender.com.uy/).
 ¿Concurrir al mercado de trabajo o emprender un proyecto? Al egreso, en muchas universidades, se presentan opciones para los alumnos tanto hacia el mercado de trabajo, con centros de prácticas y salidas laborales (http://bit.ly/rtmlpp), como facilitando un camino de ingreso al ecosistema emprendedor o las propias pre-incubadoras e incubadoras de negocios (http://cie.ort.edu.uy/).
 ¿Cuál puede ser un punto de partida para emprender? Para sintetizarlo subrayaría algunos temas que podemos comenzar por definir:
a)   una idea de negocios,
b)   un equipo emprendedor que reúna las principales capacidades y competencias del corazón del negocio,
c)    un acuerdo de funcionamiento,
d)   información del negocio, conocer a los competidores de acá y del mundo,
e)   tener o construir relaciones con proveedores y potenciales clientes (networking),
f)     un borrador de  plan y presupuesto,
g)    un estimado de mi propia capacidad financiera
h)   y una actitud emprendedora compuesta de varios valores que te blinden.
Para cada uno de estos puntos hay una respuesta el ecosistema. Diría que el comienzo es contar la idea lo mejor posible. ¡Sí hay que contarla! Hay que protegerla pero no esconderla porque muere por inanición.
 Para ser elegibles para los programas de apoyo les recomiendo bajar por escrito todo lo que les propongo como punto de partida. También les invito que se hagan leer sus redacciones porque nada es autoevidente y lo que digan y manden en su postulación a beneficiaros de proyectos debe ser solvente y autónomo.
 Recomiendo comenzar por ir a conversar a Uruguay Fomenta. Si apersonarse y charlar los negocios no se tejen virtualmente. Pidan allí la Guía de para PYMES y estudien el plan de negocios; la pueden descargar aquí.
 Allí les sugerirán pasos a seguir y puertas a golpear. Complementariamente propongo no perder el ojo de los llamados del programa C-Emprendedor  que fortalece las capacidades empresariales invirtiendo en educación emprendedora.  Consulten cuándo estará abierto para Montevideo y estén listos para postular.
 Ingresando a este programa ya sabrán cómo continuar progresando. El principal producto del Programa es un Plan de Negocios para su idea y la capacitación para su formulación. Un plan de negocios de oportunidades de financiamiento en el mercado bancario o en los programas. También el plan da chances para concursar las ideas y obtener fondos de premio.
 Es justo decir que hay muchas vías de acceso al ecosistema y otras herramientas de apoyo.  Hay instituciones excelentes y otras que con sinceridad son una fachada y una pérdida de tiempo. Pidan referencias, el tiempo es la inversión más cara.
 Comenzar reflexivamente
Un único consejo para este camino de ser emprendedor: no comiencen nada sin tener su plan de negocios validado técnicamente. Como decía Dwight Eisenhower “Los planes no sirven para nada, la planificación es imprescindible”.

Opinión por Diego Tarallo

Para describir a la comunicación en relación al cambio desde mi experiencia propongo partir de considerar que siempre existió una práctica histórica natural y no planificada. Se dio por la necesidad de movilizar alrededor de proyectos modernizadores de desarrollo. Lamentablemente, en muchos casos y en Uruguay no se produjo una comunidad de acumulación sistemática y una integración local al diálogo internacional.

En general propongo ver a la Comunicación para el Desarrollo (con muchas denominaciones como CPD, COMDES, communicacion for developement, C4D y C4SD), como la tradición que conjuga a la epistemología de las ciencias de la comunicación -con sus propias tradiciones y sus enfoques-  con la reflexión metodológica y el trabajo social de campo.  La COMDES personalmente me hace pensar las estrategias de intervención también desde distintos ejes de conocimiento:

-         naturalmente en el eje más cercano es el de las ciencias sociales, intentando por ejemplo comprender sistemáticamente al hombre en comunidad, su economía y su cultura,

-         en las ciencias humanas en arreglo a problemas de ética, derecho, ciudadanía y democracia por ejemplo,

-         en las ciencias duras para construir conocimiento, medir, codificar, planificar y leer fenómenos

-         y cerca de las tecnologías para atender demandas instrumentales profesionales.

Es circunstancia

La práctica histórica de la comunicación en relación a proyectos de cambio ocurre en diferentes momentos sociales, económicos y políticos en que han comprometido a diversos actores en modestos proyectos o grandes programas. Estos acuerdos irremediablemente expresan expectativas de movilización, audiencia y afiliación para el cambio social.

En el medio profesional uruguayo, como otros latinoamericanos, los comunicadores debemos hacer frente a la demanda de dinamizar el cambio con planificación de actividades,  metodología y herramientas prácticas que resuelven finalmente asuntos instrumentales y técnicos.  Las universidades locales no cuentan con trayectos profesionales para formación en CpD.

La comunicación -con suerte- se asocia a campañas en medios y gestión de la visibilidad de la intervención. La intención sigue siendo vehiculizar mensajes unilateralmente y proveer información operativa.

¿Quién propone este escenario? La dirección de la ejecución de proyectos de parte en la mayoría de los casos proviene de medicina, economía, agronomía e ingeniería.  Evidentemente hace falta sensibilidad y formación y existe presidencia sobre la reflexión estratégica multidisciplinar y la construcción participativa.

“El proyecto”, un hecho comunicativo

¿Quién gesta el proyecto? El abanico de instituciones y actores que se pueden identificar en un abordaje sistémico del desarrollo para un proyecto concreto nos puede remontar a la agenda global multilateral. Podemos identificar factores de la dimensión financiera global, la política regional de los bloques, la gobernanza de recursos y más abajo un esquema de representaciones que aterriza singularmente a escala nacional, local y liderazgos personales.

Como punto central de mi opinión creo que es necesario resaltar que el proceso de formulación del proyecto es -desde el comienzo- un hecho político y comunicativo polémico.

Tiene historia, política y tecnología incluida; una receta

Un factor común en las experiencias que conozco es que cualquiera sea la situación inicial y el cambio imaginado al ejecutar el proyecto, la concepción de desarrollo subyacente traerá aparejada historia, ideología y tecnología. Se pueden identificar en los marcos y planes operativos algunas recetas u hojas de ruta comunes que provienen de diversos corpus de ciencia y tienen origen político.

El nacimiento de un proyecto de desarrollo -sin pensar que sea por una conjura pérfida- es un hecho simbólico más o menos violento. Mi tesis es que los comunicadores damos asistencia -en forma consciente o no- a una negociación de sentidos sobre un hecho comunicativo “el proyecto” donde se dan grados de conciliación de expectativas que provocan cambios en uno u otro sentido.

Conciliación y apropiación; un derecho

¿Qué cambia y en qué dirección? En mi experiencia, para cada uno de los impulsores del cambio el problema y el proyecto serán diferentes: trabajar en las enfermedades de transmisión por los alimentos puede ser un planteo central que para unos involucra la visibilidad del esfuerzo presupuestal del programa; habrá quien vea por los indicadores de avance y ejecución financiera y también está quien se moviliza y debate por lo que siente acerca de su forma de subsistir y alimentar a su familia.

En función de esta dinámica de las circunstancias de proyecto es para mí central en nuestra práctica facilitar el diálogo en la conciliación general de expectativas y sentidos.  Esta dimensión ética del derecho a la comunicación es coherente con una construcción de autonomía, ciudadanía solidaria y democrática para disfrute de todos.


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